
Trayectorias
Ricardo Rodríguez Estrella
In memoriam: Junio 17, 1958 – Octubre 28, 2022.
"Baja California Sur es un estado de marcados contrastes. La riqueza de sus mares frente a lo hostil de sus montañas, la calma y tranquilidad del litoral oriental en el Golfo de California y el mar enfurecido del poniente. Pero nada marca mas estos contrastes que sus portentosos oasis. Erupción de vida entre cañadas agrestes, feracidad ante la aridez de sus desfiladeros, que los primeros cronistas definieron como "agrios y precipitados". Son estos lunares verdes lo que mejor define a este territorio y a sus habitantes. Sin los oasis, otro sería el sudcaliforniano, otro su carácter y cultura, otra su historia…”. De esta manera empieza un texto que el Dr. Ricardo Rodríguez Estrella y sus colegas científicos, comprometidos con el estudio de los oasis de la Península de Baja California, hicieron alusión a una Reunión de análisis de los Oasis de Baja California Sur: Importancia y Conservación realizada en el 2019. Con esta filosofía de sobrecogedora apreciación de la naturaleza, Ricardo dedicó su vida a la investigación.

El Dr. Rodríguez Estrella nació en la Ciudad de México, obtuvo el titulo de Licenciado en Biología, en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (1986), el grado de Maestro en Ciencias en Ecología y Ciencias Ambientales, en la Universidad Nacional Autónoma de México (1993) y el grado de Doctor en Ecología en la Universidad Autónoma de Madrid, España (1997). Por más de 35 años laboró como Profesor-Investigador en el CIBNOR, formando nuevas generaciones de profesionales que se desarrollan sus actividades en la ciencia, como docentes, consultores y tomadores de decisiones en diferentes instancias de gobierno.
Figura 1. Vista panorámica desde la Sierra La Laguna, B.C.S.

Figura 2. Colectando muestras en una salida de campo durante sus estudios de biología en la ENCB.

Figura 3. Salida de campo en Isla Socorro (Archipiélago de Revillagigedo), durante sus estudios de maestría.

Figura 4. Paseo por las calles de Madrid, estudios de doctorado.
Su desarrollo profesional se baso siempre en la biología de la conservación y sus líneas de investigación estuvieron enfocadas a la ecología animal, en particular, de las aves, efectos de la actividad humana en comunidades rurales, en especies amenazadas y en peligro de extinción; estudios en áreas fragmentadas y humanizadas, modelación espacial para la determinación de áreas relevantes para la conservación y ordenamiento ecológico territorial.

Figura 5. Censo de campo, nido de búho.
En un reportaje que publicó Cienciamx Noticias, Agencia Informativa CONACyT, en torno a su obtención del premio “Por amor al Planeta” en el 2016, el Dr. Rodríguez Estrella afirmó que el trabajo de campo era de suma importancia, por lo que gran parte de su carrera ocurrió entre las comunidades rurales y las serranías en donde llegaba a internarse por semanas. “Lo que más tiene que hacer uno para obtener la información es ir al sitio en donde están los animales, de poco me serviría tener las muestras tubos Eppendorf, con los patógenos, parásitos y todo lo que vas viendo, si desconozco cómo están los animales en el campo”.

Figura 6. Discurso de aceptación del premio “Por el Planeta”, Ciudad de México, 2016.
Leer la historia académica del Dr. Ricardo Rodríguez Estrella es echar un vistazo al conocimiento de los ecosistemas de México, desde una perspectiva estructural y funcional hasta los efectos producidos por la actividad humana sobre los mismos, incluyendo el cambio climático y las estrategias de manejo y conservación. En esa historia, esta plasmada su llamada de atención al señalar e identificar los grupos biológicos que se han estudiado más y aquellos, a los que se ha puesto menos atención, pero, que requieren atención urgente en función a las presiones humanas y los servicios que brindan a las comunidades y, en general, a la sociedad.
Además de su pasión por la ecología y conservación de las aves rapaces, como ornitólogo, el Dr. Rodríguez Estrella desde finales de los 90´s orientó sus investigaciones a los oasis de B.C.S. para conocer qué actividades humanas estaban produciendo los daños más graves sobre la flora y fauna de los 184 oasis existentes en la Península de Baja California. En sus trabajos, el señaló como mayores factores estresantes: la extracción de agua para el turismo, las actividades agrícolas y mineras, la desecación o drenaje de cuerpos de agua para conversión a zonas agrícolas o frutales, el uso indiscriminado (a lo largo de los años) de la palma de hoja y del carrizo para construcciones rurales, el transporte de palmeras hacia zonas hoteleras y residenciales, la eliminación del carrizal para el “mejoramiento” del paisaje turístico, entre otros.


Figura 7. Su pasión, las aves rapaces.
Figura 8. Oasis La purísima, B.C.S.

Figura 9. Involucrando a la comunidad de los oasis en la erradicación de especies invasoras.

Figura 10. Compartiendo con sus estudiantes en una salida de campo, B.C.S.

Figura 11. Con su grupo de colaboradores en el proyecto nacional sobre el Águila Real.

Su labor no se limitó a la investigación, sino que fue un apasionado activista social para crear conciencia sobre la conservación, uso y manejo sustentable de los oasis. Su sueño era promover el mejoramiento del nivel de vida de los pobladores locales de los oasis, manteniendo un balance con la conservación de la biodiversidad de estos ecosistemas y su aprovechamiento sustentable.
¡Cómo no recordar! un poco antes de la pandemia COVID-19 el Dr. Rodríguez Estrella (y algunos de sus colegas del CIBNOR), alzaron la voz ante de senadores y diputados federales, y de otras diferentes entidades federativas, para llamar la atención los peligros de aceptar una propuesta de iniciativa para establecer una Ley General de Conservación, Protección y Fomento Apícola, y las iniciativas para la “protección de las abejas y otros polinizadores”, sin tomar en cuenta que proteger la apicultura en su contexto actual, debe considerar la protección de la diversidad de abejas silvestres del país, pensando en la gran diversidad de especies de abejas de México (10% de las especies conocidas en el mundo) ya que gracias a esta diversidad de abejas tenemos valiosos e indispensables servicios ambientales en nuestros ecosistemas.
Desde la óptica de la biotecnología, el Dr. Rodríguez Estrella, miembro de la Academia de Biotecnología del CIBNOR, fue un visionario de cómo poder capitalizar las herramientas que ofrece esta disciplina para fortalecer sus estudios de ecología y conservación de la biodiversidad. Fue pionero en el CIBNOR en la introducción de estas tecnologías para el desarrollo de sus líneas de investigación y formación de recursos humanos, desde pregrado hasta doctorado. Como ejemplo se pueden mencionar los talleres y cursos que organizó; en 2014, Curso sobre Especies Exóticas Invasoras en México y sus efectos; en 2014, Introducción en Genómica Aplicada a la Investigación Biológica y, en 2015, el Taller Biotecnología Oportunidad para el Desarrollo Económico de Comunidades Rurales en los Oasis Sudcalifornianos, cuyo objetivo fue analizar el potencial que tienen las herramientas biotecnológicas para el aprovechamiento de plantas utilizadas en la medicina tradicional sudcaliforniana, mismo que puede promover el crecimiento económico de comunidades y el desarrollo rural sustentable, vinculándolo con el rescate del patrimonio cultural de los oasis sudcalifornianos.
El Dr. Rodríguez Estrella estaba convencido que “cualquier sistema que es modificado y tiene pérdida de biodiversidad tiene una repercusión negativa en lo que el hombre obtiene: los servicios ecosistémicos”. Por eso, sus propuestas de investigación siempre estaban encaminadas a que luego pasaran a propuestas de manejo y políticas públicas en el país.
He aquí, un pequeño homenaje al investigador, al colega, al profesor, al conservacionista, al amigo y al gran ser humano que fue el Dr. Ricardo Rodríguez Estrella, quien dejo, sin duda, una gran huella en el país, en sus colaboradores, estudiantes, amigos y vecinos, y en la sociedad en general, una vez que su óptica fue siempre proponer mantener un equilibrio entre la conservación de los ecosistemas y las comunidades que los habitan.